LLuvia

La lluvia tiene un vago secreto de ternura
algo de soñolencia resignata y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierre,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contracto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que no trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amoe se despierta en el gris de su ritmo,
nustro cielo interior tiene un trinfo de sangre,
pero nustro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvío de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

!Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales¡
Cuando sobre los campos esciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto promitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón disierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los årboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje¡

Federico Garcia Lorca

Boris Vian

Le déserteur

Monsieur le Président, je vous fais une lettre
que vous lirez peut-être
si vous avez le temps
je viens de recevoir
mes papiers militaires
pour partir à la guerre
avant mercredi soir
Monsieur le Président
je ne veux pas la faire
je ne suis pas sur terre
pour tuer les pauvres gens
c’est pas pour vous fâcher
il faut que je vous dise
ma décision est prise
je m’en vais déserter

Depuis que je suis né
j’ai vu mourir mon père
j’ai vu partir mes frères
et pleurer mes enfants
ma mère a tant souffert
qu’elle est dedans sa tombe
et se moque des bombes
Quand j’étais prisonnier
on m’a volé ma femme
on m’a volé mon âme
et tout mon cher passé
Demain de bon matin
je fermerai ma porte
au nez des années mortes
j’irai sur les chemins
je mendierai ma vie
sur les routes de France
de Bretagne en Pprovence
et je dirai aux gens
refusez d’obéir
refusez de la faire
n’allez pas à la guerre
refusez de partir
s’il faut donner son sang
allez donner le vôtre
vous êtes bon apôtre
Monsieur le Président
si vous me poursuivez
prévenez vos gendarmes
que je n’aurai pas d’armes
et qu’ils pourront tirer

Boris Vian (1920-1959)   Boris Vian à Paris, Rive Gauche.